La importancia de la postura

 

La postura abre un sendero de energía entre los puntos meridianos produciendo cambios energéticos muy beneficiosos para nuestro cuerpo. Por ello es muy importante tomar consciencia y revisar nuestra postura durante la práctica de yoga.

 

La pelvis es tu base de soporte. Sentarse bien requiere que la geometría de la pelvis esté en buena relación con la gravedad. Para ello tienes que sentarte conscientemente sobre tus isquiones y rendir tu peso a la gravedad a través de ellos, estirando la columna hacia arriba. Así crearás el flujo ascendente de energía correcto hacia la columna. Sentarse de esta manera permite que tu cabeza esté alineada con tu pelvis, permitiéndole estar apoyada por el corazón. 
Si en cambio dirigimos con nuestra cabeza, sea agachándola y curvando la espalda o levantándola y comprimiendo la parte baja de la espalda, suprimimos nuestro corazón y nuestro cuerpo se vuelve rígido. Recuerda, que la cabeza recibe la inspiración, el consejo y su dirección desde el centro del corazón. 
En ocasiones, los músculos de las pantorrillas están rígidos y tiendes a sentarte en la parte posterior de los isquiones y sobre el sacro. Esto redondea y presiona tu espalda, lo que impide el flujo de energía. 
Si te ocurre esto utiliza un cojín o manta doblaba debajo de tus glúteos. Inmediatamente sentirás que tu espalda se endereza y que tu peso se equilibra entre los isquiones permitiendo el flujo de energía.